• Teofanú Calzada

Cerezo, Sakura

De lo espiritual en el Cerezo (Japón) o Ciruelo (China).


El cerezo es uno de los Cuatro Nobles Caballeros, los ejercicios de iniciación en la técnica Sumi-e.(Bambú, Orquídea Silvestre, Cerezo y Crisantemo)

Mi experiencia es que es uno de los más accesibles y agradecidos ya que enseguida reflejan el Qi de la persona que esté con su práctica.

Hay varias maneras de resolver los pétalos de la flor y la rama, en la imagen que acompaña este artículo ilustro la que más me convence hasta el momento. (En estos tiempos una búsqueda en Google o Youtube puede ayudar al lector a descubrir las diferentes formas o técnicas del cerezo)

La razón de que mi manera de invitar ejecutar tanto el pétalo de la flor como los gestos de los pistilos, pedúnculo y rama es que requieren de muy poco control mental para su ejecución. Afirmo que esa es la razón por la que en una sesión los alumnos consiguen bonitas o interesantes flores y ramas. Cada vez tengo más claridad sobre el hecho de que cuando las personas pintan en contacto con su yo más profundo, el observador en la meditación, el trazo se ordena y se llena de belleza, siendo belleza un reflejo de verdad, esta verdad es tal por el hecho de que no hay una proyección emocional o mental del ejecutante, hay un baile o conexión con el pincel y lo representado...aunque seguramente lo representado se vuelve irrelevante. Ahí empieza a entenderse la afirmación de mi maestro Miguel Mochales, que belleza es sin dolor.

También cobra sentido lo que hay de espiritual en el arte.

Sigo indagando en el por qué de los Cuatro Nobles Caballeros, considero que no son solamente diferentes maneras de coger el pincel o estudios de técnica, aguada, la composición o el color. Es más, lo que más me interesa de ellos es la puerta que abren a el entendimiento de la mente y la no-mente.




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